Courrier International, en un artículo de Martin Gauthier, reúne una serie de reportajes en inglés (New York Times, San Francisco Standard, Wall Street Journal, Wired) para documentar un cambio cultural en el sector tecnológico californiano: la adopción creciente del horario "996" — trabajar de 9 de la mañana a 9 de la noche, seis días de siete, es decir, 72 horas semanales. El término, heredado de la cultura laboral china, se ha convertido, según el San Francisco Standard, en "el tema candente del momento" en un Silicon Valley "en plena efervescencia" por la inteligencia artificial. El NYT marca el tono: "trabajar de 9 a 5 es una manera de ganarse la vida; llevarse al límite es la clave para progresar."

El fenómeno se presenta como un ethos más que como un horario. Daksh Gupta, presidente de la startup Greptile, describe la actitud predominante entre los jóvenes desarrolladores de San Francisco: "nada de alcohol, nada de drogas, 996, el gimnasio, carreras de fondo, casarse joven, cuidar el sueño, comer bistec y huevos." Abundan los casos con nombre propio: Marty Kausas, fundador de Pylon, afirma en LinkedIn haber trabajado 92 horas semanales durante tres semanas seguidas; Emily Yuan, de 23 años, cofundadora de Corgi (infraestructura financiera para IA), declara: "¿Por qué iría a tomar una copa a un bar cuando podría estar construyendo una empresa?" — e impone el mismo ritmo a sus empleados.

El 996 se extiende más allá de los fundadores, hasta los empleados. Rilla cuenta a Wired que casi la totalidad de sus 80 empleados lo adopta; Fella & Delilah (telesalud) lo incentiva con un aumento salarial del 25% y el doble de participación accionaria. ¿Por qué este frenesí? El San Francisco Standard señala dos motores: la convicción de que la IA es "la mayor transformación tecnológica de su vida," por lo que hay que ganar cuota de mercado; y la urgencia de hacerse rico antes de que llegue la AGI, por miedo a hundirse en una "subclase permanente."

El artículo no elude el reverso de la moneda. Adrian Kinnersley, responsable de una empresa de contratación, da la voz de alarma sobre empresas "completamente incumplidoras" de la legislación laboral estadounidense. Y recuerda que la Cour suprême chinoise ya dictaminó ilegal imponer el 996 sin compensación — una práctica que, en China, ha desatado protestas, acusaciones de "esclavitud moderna" y se ha vinculado a muertes de trabajadores. Republicado en julio de 2026 (publicado originalmente en septiembre de 2025), el texto documenta una señal cultural duradera: la carrera por la IA racionaliza y normaliza el exceso de trabajo.