El 9 de octubre de 2026, Fred Cavazza publica en X un texto en francés dedicado a un anuncio que considera que ha pasado casi desapercibido: el paso de los agentes de IA a los colaboradores sintéticos. En su evento Gemini at Work, Google presentó una nueva generación de agentes capaces de encargarse de misiones complejas, trabajar en segundo plano y colaborar con humanos u otros agentes. El post enlaza con el artículo del blog de Google Cloud.

Para situar esta evolución, el autor propone cuatro modalidades funcionales de la IA, de sofisticación creciente. Los chatbots responden preguntas, buscan, generan o manipulan contenido, mediante interacciones puntuales. Los agentes ejecutan tareas movilizando herramientas y aplicaciones y encadenan operaciones, con autonomía variable. Los orquestadores descomponen una necesidad compleja en un plan de acción, distribuyen el trabajo entre agentes especializados, y coordinan y consolidan los resultados. Los colaboradores sintéticos son super-orquestadores persistentes dotados de una identidad digital propia (correo electrónico, calendario, almacenamiento, memoria); reciben misiones de varias personas, trabajan a largo plazo y se integran en equipos.

El autor destaca tres aspectos del anuncio. El primero es la unificación de los casos de uso dentro de un único entorno de trabajo que conserva el contexto. El segundo es la identidad organizacional de los agentes: cuentas, permisos y recursos los convierten en actores identificables dentro del sistema de información. El tercero es la separación entre el harness agéntico y el modelo: Gemini también moviliza modelos de terceros, en particular Claude, y memoria, skills, herramientas, conectores y orquestación forman en conjunto un todo del que el modelo de lenguaje es solo una parte.

Google no estaría solo. Según el autor, Microsoft persigue ambiciones comparables con Copilot Autopilot, mientras que Claude Cowork y ChatGPT Work permanecen limitados a la orquestación. Estos posicionamientos no están referenciados en el post.

Cavazza ve en esta convergencia entre proveedores un paso de una IA a la que se consulta para obtener respuestas a una IA a la que se delegan responsabilidades operativas. La competencia ya no descansaría únicamente en el rendimiento de los modelos, sino en la calidad de los harnesses semánticos y metodológicos y en su integración en los sistemas de información. Para las empresas, el reto pasa a ser organizar, gobernar y supervisar el trabajo de estos colaboradores sintéticos.

El texto concluye con una advertencia: la fiabilidad y la rentabilidad de estos colaboradores a gran escala aún están por demostrar, y las capacidades más avanzadas anunciadas por Google siguen en acceso restringido.